Diversity and Difference in Chile (LingoMap)

Hola chicos, ¿cómo están? Espero que todo “bacán“, como se dice en Chile.

Yo aquí, en Talca. Las vacaciones de verano han terminado oficialmente y he vuelto al trabajo.

Después de haber pasado un par de semanas en Bolivia, Perú y Argentina, he notado unas diferencias entre estos países y Chile a mi regreso. Les cuento.

Noté que aquí, en la zona central de Chile, hay mucha inmigración de Haití. El país nunca se recuperó totalmente del terremoto de 2008 y aún hay mucha pobreza. Por eso, hay muchos haitianos que vienen a trabajar a Chile y luego mandan la mayor parte de su sueldo a su país. No hay mucha integración de los haitianos en Talca. Es triste, pero existe mucha discriminación por parte de los lugareños. No entienden que los haitianos tampoco quieren estar en Chile, que no querían salir de su país, dejando a sus familias y personas queridas, pero tuvieron que hacerlo.

Cuando veo a los haitianos en la ciudad, veo tristeza en sus ojos. Son explotados, tienen que trabajar muchas horas en condiciones muy malas para ganar un sueldo súper bajo. Además, vuelven a sus casas, donde viven de 8 a 16 personas en una casa de 2 piezas. Las condiciones en las cuales viven son terribles, y es una lástima que la gente no se preocupe más por estas personas.

Más allá de la inmigración haitiana, también hay mucha gente de Colombia y Venezuela que vino para trabajar. De hecho, mi conductor del Uber el otro día era de Cuba, él era abogado y su esposa, médico. Vinieron a Chile hace un par de años para darles a sus hijos más oportunidades para su futuro. Es muy común ver a esta gente trabajando en restaurantes o en bares. No trabajan en condiciones tan malas como las de los haitianos, ya que les pagan un poco más y no son tan maltratados tampoco. Creo que ellos tienen la opción de trabajar en lugares así en vez de en el campo porque hablan español, pero los haitianos tienen la barrera del lenguaje.

Hay distintas comunidades extranjeras y todos tienden a “quedarse con los suyos”.

Lo que quiero decir, en realidad, es que hay una jerarquía de extranjeros. Los haitianos están en la parte inferior, los colombianos, venezolanos y otros suramericanos están en la mitad, y los europeos/estadounidenses (es decir, los que tienen la piel blanca) están en la parte superior.

De mi propia experiencia, como tengo el pelo rubio, todos me cuidan demasiado. Por ejemplo, en las tiendas o restaurantes, me tratan con mucho respeto, siempre me atienden primero e intentan ayudarme lo más posible. Esto contrasta con la falta de respeto que he visto que sufren los extranjeros de otros países. Ellos reciben impaciencia, miradas feas y servicio malo en muchos lugares. Es muy, muy triste que aún sea así en un país tan desarrollado.

 

Pese a haber dicho esto, es importante mencionar el hecho de que la capital del país es bastante diferente. Santiago es una ciudad enorme y cosmopolita donde vive mucha gente de muchos lugares diferentes. Allí sí hay comunidades extranjeras que se mezclan un poco más entre ellos y con los santiaguinos. Creo que esto es así porque la gente de Santiago está más acostumbrada a ver extranjeros, ya que es un centro de negocios, y también atrae estudiantes y turistas internacionales. No hay tanto racismo ni discriminación.

 

Just like in most of the American countries, Chile also has several indigenous communities, the largest one being the Mapuche. There is evidence to believe the Mapuche people have been around since as early as 600 BC. They have such a strong, rich history and culture of worshipping the land and the spirits that, they believe, coexist with humans. Two languages were spoken amongst the tribes, and it’s thought that there are only 200,000 people left who can still speak these languages fluently.

Daily ceremonies with machis (shamans) and important figures to the group were held. The machi (shaman) performs ceremonies for curing diseases, warding off evil, influencing weather, harvests, social interactions and dreamworks. The machi also has strong knowledge about natural medicines and, with the vast biodiversity that the Chilean countryside offers, it’s easy for them to find all kinds of natural remedies.

Textiles and patterns played a big part in their everyday lives. The women were in charge of spinning and weaving. Understanding of both weaving techniques and textile patterns particular to the surrounding area were usually passed down the family, with mothers, grandmothers and aunts teaching a girl the skills they had learned from their own elders. Women who excelled in the textile arts were highly honoured for their accomplishments and contributed economically and culturally to their community.

 

The Mapuche civilisation became extremely oppressed following the Spanish colonial invasion and suffered hostility from the new arrivals. After a long period of hardship, they were left with next to no land and were unable to live as they always had done. This resulted in conflict between the Mapuche and the European arrivals that is still ongoing today. It’s a shame that these people were stripped of their land and as a result, unable to live as they were used to. They had to resort to any methods to survive, including thieving and being tactical with what land they had access to.

This is still an enormous issue here, especially in the central region of the country. Mapuches are seen as terrorists who want to steal land back. For example, there was a huge forest fire that swept through hundreds of miles of the country last summer. The Mapuche were blamed for starting it and it was seen as an act of war against the Chilean government due to conflict over land, but there isn’t actually any evidence to show they did start it. It’s all finger-pointing and tactical politics.

So, over time, the Mapuche and Spanish invaders did mix, producing the population that now is Chilean. However, 9% of the population is estimated to still be pure Mapuche and they do try to keep many traditions alive. But the Mapuche don’t seem to be celebrated in terms of an old culture and heritage everyone shares, nor is the diversity in the country celebrated. Indeed, Chile is the only country in Latin America whose national constitution does not recognise its indigenous peoples. It’s all a bit of a shame. I wonder if the recent election of the first two Mapuche female lawmakers to Chile’s Congress might make a difference?

Until the next post, guys… ¡Espero que tengan un mes lleno de diversión!

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